Soy maquero pero no tanto
La presentación y el revuelo que ha montado Apple con el iPad estaba planeado. Esto lo deduzco utilizando la navaja de Ockham (eso que reza que la explicación más sencilla es la verdadera), y es que Apple ha vuelto a conseguir publicidad gratuita al precio que cuesta montar una Keynote y un vídeo publicitario en su web. Pero la verdadera publicidad está en los blogs y en las redes sociales con el “enfrentamiento” entre los que odian el iPad y los que lo adoran y lo ven como un producto visionario.
Aprovecho estas líneas para posicionarme a favor de los primeros, pero antes debo matizar que soy maquero. Comprar un iMac fue una de las mejores cosas que hecho con mi dinero y desde hace unos meses disfruto como un niño (mi novia lo puede atestiguar) con mi iPhone. Aclarado esto digo que el iPad me parece un artilugio completamente inútil dada mi situación. Sinceramente lo veo como un iPod Touch con una pantalla más grande. Ya está, no veo más allá porque veo lo que hay delante de mis ojos y punto.
Mucha de la gente a la que oigo defender al iPad dicen que Jobs ha vuelto a triunfar, que ha creado el netbook a lo Apple y que tiene un mercado intermedio entre el iPhone y el Macbook. Sinceramente, abogar por argumentos como “es un visionario producto” cuando no le veo demasiada aplicación real (al menos ahora mismo) no me gusta.
Esto me ha llevado a pensar en el “maquero”, ese sector (en el que me incluyo) que por unos es tratado como alguien sensato, por otros como un pijo gafapasta y por otros como un fanboys desesperado por darle su dinero al tito Jobs. Sobre estos últimos debo aconsejarles que no es bueno rendir pleitesía a una empresa, porque para esa empresa eres ganado, un ganado muy buen alimentado pero ganado a fin de cuentas.
Una empresa como Apple sólo quiere ganar dinero. Cosas como “Apple es una sensación” son sólo eslóganes de marketing para hacernos creer que si tenemos un ordenador Apple somos especiales, que San Jobs nos vigila y cuida por nosotros a cada momento para que seamos felices. Pero la realidad (al menos la que percibo yo) es que simplemente quieren salvar la cara para que no les pase como a Microsoft.
Y la verdad es que la cara ya la tenían bien guardada, pero no por “revoluciones” como el iPad, sino por productos fiables que cumplen con su cometido. Decir que tengo un ordenador que no se cuelga, como es el iMac, ya es un puñetero logro hoy en día y no debería sentirme orgulloso por ello sino satisfecho porque es algo que uso diariamente y funciona perfectamente. Lo tengo delante de mis ojos y me parece genial.
Por eso, cuando oigo cosas como “es que no estáis entendiendo para que sirve el iPad” pienso que me están tomando por tonto porque han sacado un producto que no me va a servir para nada, no lo necesito y creo que hay productos en el propio catálogo de Apple que me parecen mejores y hacen casi lo mismo. Esto no es ser tonto, es ser práctico.